La gente necesita motivos para empezar a moverse y un hábito que les mantenga en movimiento (…) Si te rodeas de personas activas, serás más activo. (…) Rodéate de gente cuyo estilo de vida querrías que fuera el tuyo. 

Harrison Sport Nutrition – ¿Por qué la gente no hace ejercicio? – Autor, Borja Bandera

 

El deporte es beneficioso para la salud; eso es algo evidente que muy pocos pondrán en tela de juicio. Sin embargo, ¿sabemos hasta qué punto esta afirmación es cierta? Probablemente no.

Pero ¿qué efectos produce el practicar una actividad física?  Conocemos el efecto más evidente de practicar deporte, el cual es el motivo principal por el que la gente lo practica en su mayoría: se eliminan grasas, se previene la obesidad y, sí, mejora el aspecto físico. Es decir, que la razón principal por la que practicar deporte en nuestra sociedad hoy en día es puramente estético. Pero he aquí, una muestra de los beneficios que el deporte llega a generar:

Según un trabajo publicado hace poco en la revista British Journal of Sports Medicine, hacer ejercicio moderadamente intenso aumenta el autocontrol gracias a que produce un incremento del flujo sanguíneo y el oxígeno que llega a la corteza prefrontal, la región del cerebro responsable de la toma de decisiones en la que, además, reside la voluntad

Muy Interesante – Tres Cosas que cambian dentro de ti cuando haces deporte – Autor: Elena Sanz

 

Hacer ejercicio puede afectar también nuestro umbral de dolor, incrementándolo. Los científicos no están seguros de las causas de este efecto, sin embargo, es muy probable que se deba a la liberación de endorfinas inherente al mismo, unas sustancias naturales, similares a los opioides, que nos hacen “sentir bien”.

A estas alturas del artículo, los beneficios del deporte son más que evidentes. ¿Cómo afecta a las personas con cáncer? Síntomas como dolor, estrés, ansiedad, pérdida de autoestima, fatiga, osteoporosis, aumento de peso, cansancio… suelen estar presentes en uno u otro momento en pacientes con cáncer, llegando a perdurar incluso a pesar del paso de los años, por lo que los beneficios del ejercicio en personas que han padecido, o padecen, esta temible enfermedad, son incuestionables, con un efecto multiplicador considerable respecto a aquellas personas que no sufren enfermedad alguna.

Está demostrado que el ejercicio reduce de manera significativa los efectos producidos por el tratamiento oncológico.

Tales son los provechosos frutos del deporte en este tipo de pacientes, que incluso la Asociación Española contra el Cáncer se suma a la recomendación de mantener una vida activa, promoviendo la tan conocida rutina de 30 minutos al día, cinco días a la semana. Es fascinante lo positivo que correr estos pocos minutos al día, o pasear en vez de coger el metro, puede llegar a ser.

Cruzando el charco, la American Cancer Society – Asociación Americana contra el Cáncer – en consonancia con su hermana española, aconseja practicar alguna de las siguientes rutinas:

  • 150 minutos de entrenamiento aeróbico y de fuerza de intensidad moderada a la semana. (Hablamos de dos horas y media de ejercicio distribuidas en 7 días). Se trata de una rutina más fácil de alcanzar de lo que parece, con actividades tan simples como caminar, bailar, practicar yoga,o, subiendo tan solo un poco el “nivel”, montando en bici o yendo a patinar – ya sea en suelo firme o sobre el deslizante hielo.
  • 75 minutos de entrenamiento aeróbico y de fuerza de intensidad vigorosa a la semana. (Una hora y cuarto al fin y al cabo no es nada, una película dura más). Por intensidad vigorosa se entiende correr, montar en bicicleta, practicar artes marciales o bailes aeróbicos, saltar a la comba, nadar o bien llevar a cabo un entrenamiento en circuito con las conocidas – y temidas – pesas “de gimnasio”.
  • Una combinación de 100 minutos de actividad moderada junto con 25 minutos de actividad vigorosa equivale a la misma cantidad de ejercicio.

Una consideración a tener en cuenta, sin embargo; la motivación y el ánimo de superación de los propios límites es algo excelente, pero, por favor, tened en cuenta esos límites antes de querer superarlos. Para aquellas personas que no son activas o que recién comienzan, tal vez un programa de actividad física como los antes descritos sea excesivo por ahora, por lo que sería recomendable comenzar con unos niveles menores, más aptos para principiantes. Esto reducirá el riesgo de lesiones y ayudará a incrementar poco a poco la fuerza muscular del paciente.

El ejercicio físico se convierte entonces en una práctica con la que hacer frente a la depresión, al estrés y la ansiedad y en una fuente de independencia y libertad.

Mens sana in corpore sano

 

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