La Real Academia de la Lengua Española define fisioterapia como… “el tratamiento de lesiones, especialmente traumáticas, por medios físicos, como el calor, el frío o el ultrasonido, o por ejercicios, masajes o medios mecánicos”.

La Fisioterapia Oncológica…

tiene como objetivo mejorar y corregir todas aquellas secuelas derivadas de los procesos oncológicos, relacionadas con el propio tratamiento.

Al hablar de fisioterapia oncología, entendemos que el fisioterapeuta que se denomina oncológico conoce las diferentes patologías oncológicas, su evolución y las secuelas que pueden producir los tratamientos médicos y cuales son susceptibles de tratamiento de fisioterapia.

La mayoría de estos tratamientos oncológicos están relacionados con la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y la hormonoterapia. No todas las patologías oncológicas precisan el mismo tratamiento, en algunos casos es suficiente con la quimioterapia y otros por el contrario precisan de cada uno de ellos.

Cada uno de estos tratamientos puede provocar diferentes secuelas que el fisioterapeuta oncológico debe conocer para poder establecer un adecuado tratamiento de fisioterapia. Entre las secuelas más frecuentes destacamos:

  • Fatiga: producido sobre todo por la quimioterapia y la radioterapia. La indicación de un determinado ejercicio terapéutico ajustado a cada paciente unido a técnicas de relajación mejora la fatiga.
  • Dolor: El dolor es debido a múltiples causas de índole diferente. Tanto la propia cirugía, como la quimioterapia e incluso la radioterapia pueden provocar diferentes tipos de dolor. Desde la fisioterapia identificamos el tipo de dolor y mediante diferentes técnicas específicas disminuimos el dolor.
  • Disfunciones: Articulares (perdida de movilidad), Musculares (fatiga, pérdida de fuerza…). Urinarias (Incontinencia urinaria…), Sexuales (disfunción eréctil…), respiratorias (dificultada para la respiración), disestesias (alteraciones de la sensibilidad) etc.

Todas estas disfunciones pueden estar provocadas por la cirugía, la quimioterapia y/o la radioterapia.

Es imprescindible que el fisioterapeuta conozca y sepa el tratamiento que ha recibido el paciente para poder establecer un tratamiento adecuado a cada disfunción.

Mediante el masaje oncológico, movilizaciones, estiramientos analíticos, reeducación pelvi perineal, fisioterapia                         respiratoria, ejercicios terapéuticos específicos etc. es posible mejorar la sintomatología.

  • Linfedema: alteración que cursa con un aumento de volumen de una zona determinada del cuerpo, (brazo, pierna, genitales, mama, cara…) ocasionada normalmente por la extirpación de ganglios y la aplicación de radioterapia.

Mediante el tratamiento de fisioterapia específico es posible reducir el edema hasta el 80%. En este caso es necesario que el fisioterapeuta tenga conocimientos en las técnicas de DLM, en técnicas específicas de vendajes y ejercicios Miolinfocinéticos.

Importancia de la Fisioterapia Oncológica

No solo es importante y necesaria la fisioterapia oncológica después de los tratamientos médicos. A través de la fisioterapia oncológica se pueden prevenir muchas de las secuelas que hemos mencionado anteriormente, como el Linfedema, la perdida de movilidad, la fatiga etc.

En nuestro Centro, que este año cumple 20 años, llevamos muchos años trabajando para el paciente, intentando mejorar su sintomatología y su calidad de vida,  sobretodo del paciente que le han diagnosticado un cáncer, que ha sido sometido a una cirugía, a una  radioterapia y a algo más…

No ha sido hasta hace muy pocos años que nos han empezado a etiquetar como fisioterapeutas oncológicos. Quizá esta etiqueta llega después de muchos años de dedicación. Está bien, que nos reconozcan por lo que somos y hacemos, cada uno debe de saber sus capacidades y su formación y de aquí su dedicación asistencial.

 

Raquel Reinaldos Espejo, Fisioterapeuta Especializada en el paciente oncológico y Especialista en Drenaje Linfático Manual

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